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| El hijo de Tofiño declara estar trabajando en Bucarest, donde la constructora PEYBER también tiene proyectos en marcha |
El honor del señor José Manuel
Tofiño Pérez va camino de convertirse en una materia más
líquida que plástica. En declaraciones hechas el pasado 24 de mayo
a la Tribuna de Toledo, periódico de uno de los constructores más
adictos al bonismo toledano: Antonio Miguel Méndez Pozo; el
alcalde en funciones de Illescas y también presidente de la
Diputación de Toledo, igualmente en funciones, dijo alegremente que
«Vamos a tratar de gobernar con Izquierda Unida. Si eso es
posible, se dará y, si no, gobernará el Partido Popular».
Sin embargo, a principios de 2007, la
ahora cortejada IU era vista por Tofiño y su adláter, Jesús
Gregorio Fernández Vaquero, en términos muy distintos. Antes de
las elecciones municipales y autonómicas que se celebraron aquel año
IU presentó una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción
contra el citado Tofiño. Tal denuncia se basaba en la
concesión a una sociedad del grupo constructor PEYBER del
mantenimiento de las carreteras de Toledo por un montante superior a
los 27 Millones de €, hecho que coincidía con la constitución de
la mercantil SISTEMAS ARQUITECTÓNICOS Y URBANÍSTICOS, S.L.
en la que participaban los hermanos Díaz Bermejo,
propietarios de PEYBER y el hijo de Tofiño: José Manuel
Tofiño Arrogante, un joven con los estudios de arquitectura
recién terminados y sin más fama, renombre y prestigio profesional
que el que lucía en su apellido.
La revelación de estos hechos,
acreditados por las certificaciones del Registro Mercantil, hecha por
Notitia Criminis y recogida en la denuncia de IU, supuso la convocatoria de una rueda de prensa en la que comparecieron Tofiño
y Fernández Vaquero para
anunciar la inmediata presentación de una «querella criminal»
contra los firmantes de la denuncia: José Esteban Chozas
y Sonsoles Arnau.
Respecto a esa rueda de prensa El Digital de Castilla la Mancha
publicó lo siguiente:
«El anuncio lo hizo este jueves... el
vicesecretario general del PSOE provincial de Toledo, Jesús
Fernández Vaquero, quien afirmó que se ha visto en la
“obligación de comparecer” ante la prensa ante la pretensión de
algunos, a los que tachó de “cuadrilla de bandoleros”,
de convertir la comarca de La Sagra “en un programa de salsa
rosa”».
A eso, Tofiño añadió «que su
familia “ha sido injuriada” y que “no se puede mancillar el
honor de mi hijo”, quien tal como recordó, es aparejador y
arquitecto y nada tiene que ver con las acusaciones lanzadas por IU».
La cacareada “querella” no pasó de
acto de conciliación malogrado. Celebradas las elecciones resultó
que el PSOE necesitaba los votos de los concejales de IU en el
Ayuntamiento de Toledo para que Emiliano García Paje fuera
nombrado alcalde, de modo que Tofiño, donde había dicho
digo, es decir, “no se puede mancillar el honor de mi hijo”,
debió añadir para su coleto Diego, esto es, “salvo que el precio
sea la alcaldía de Toledo”.
Ahora, una legislatura después,
Fortuna, imperatrix mundi, se vuelve a cebar con José Manuel
Tofiño Pérez y pone su amada alcaldía de Illescas en manos de
los concejales de IU, es decir, en manos de unos integrantes de la
misma “cuadrilla de bandoleros” a la que se refería
Fernández Vaquero y que en 2007 le denunció por presunto
corrupto; y ahora, como entonces, el flexible honor del señor Tofiño
se vuelve a inclinar ante el viento desfavorable y declara, con gran
desenvoltura, que procurará gobernar en Illescas con IU, es decir,
con aquella “cuadrilla de bandoleros” a la que sus
abogados del bufete Garrigues iban a devorar despiadadamente.
No digo yo que la decisión que tome IU
en Illescas sea fácil, rehén del nomen iuris
“socialista” que encubre los verdaderos entresijos del PSOE
toledano, pero hacer alcalde a un personaje como Tofiño
va a crear en ese pueblo unos lodos cuyos futuros cienos pueden
enterrar demasiadas cosas, entre ellas a la propia IU, pues no se me
ocurre explicación posible al hecho de dar el gobierno municipal a
un individuo al que se ha denunciado por corrupto, presunto,
naturalmente, a no ser que si la corrupción es calificada de
“socialista” resulte tolerable, cosa que me consta, no es la
política de IU de Castilla la Mancha, como sobradamente ésta lo
tiene demostrado en la batalla de Seseña.








