domingo, 18 de abril de 2010

Continúa el goteo de nuevas propiedades de los Bono y aparece en escena Antonio Miguel Méndez Pozo

No sólo no han dejado de aparecer nuevos inmuebles puestos a nombre de unos u otros de los miembros de la familia de José Bono o de sus sociedades, sino que los hechos y las “explicaciones” que sobre ellos se están filtrando —ya sea por el propio Bono o por su entorno— no despejan, sino que acrecientan las sospechas.

Según lo publicado por El Mundo, el ex presidente de Castilla-La Mancha, ex ministro de Defensa y ahora Presidente de la Cámara Baja, tenía intención de comprar una vivienda en Campello (Alicante) pero ha resultado que tal afirmación era falsa, porque como informa otra vez La Gaceta, esa vivienda, cuyo precio según la publicación asciende a 360.000 €, ya estaba comprada a través de la mercantil Hípica Almenara.

No es posible afirmar si la falsedad en cuestión hay que atribuírsela a El Mundo o a Bono, pues los datos parten de una filtración sin autor conocido y un jesuítico trapisonda siempre podría decir que los datos aportados a la Fiscalía eran correctos y los publicados por El Mundo, erróneos o falsos, pero como Bono podría haberlo desmentido y no lo ha hecho y como, además, podría acallar cualquier duda entregando a la prensa copia de los papeles llevados a la Fiscalía, y tampoco lo ha hecho, habrá que aceptar que Bono, en esa documentación, ha faltado intencionadamente a la verdad.

Es más, en la oportuna entrevista que hoy domingo 18 de abril de 2010, Bono ha concedido a El Mundo, el astuto político dice lo siguiente:

Bono: «Es cierto y se lo repito: tengo la casa en la que nací y 2,5 hectáreas, herencia de mis padres; la casa en la que vivo y 80 participaciones en la sociedad hípica»

Entrevistador: «Y qué propiedades raíces tiene la hípica»

Bono: «17 hectáreas en Toledo y un apartamento de 75 m2 en Alicante. No le dé más vueltas. Vivo con Ana, tengo separación absoluta de bienes, y ella tiene su propia empresa de la que yo no formo parte...».

Aquí, Bono, debería haber añadido: «tengo argumentos de bolo, pero no lo soy». El enriquecimiento familiar ya es innegable, sea con separación de bienes o sin ella, con sociedades interpuestas o sin ellas. La argucia formal de la disolución de la sociedad conyugal de gananciales y la consiguiente separación de bienes, no elimina el hecho evidente de que los intereses económicos de la familia continúan indisolublemente unidos. Siguen tan unidos que el propio Bono no espera que la treta sea bastante y por eso, también dice haber aportado datos del patrimonio e ingresos de su señora esposa, Ana Rodríguez Mosquera.

En definitiva, que eso de poner los bienes a nombre de esposas, hijos o sociedades mercantiles, es un formalismo demasiado elemental e insostenible tras la consolidación de la doctrina jurídica del “levantamiento del velo”.


Aparece Antonio Miguel Méndez Pozo

Sin embargo, más importantes que las protestas de honradez de Bono, son ciertos datos que fácilmente pueden pasar desapercibidos en la noticia sobre la nueva vivienda de Campello. Uno de los promotores de la urbanización en la que está la vivienda de Campello es CONSTRUCCIONES MORENO Y ROLDAN y se da la circunstancia, a estas alturas nada sorprendente, de que esa constructora está asociada a PROMECAL en la urbanización de La Losilla, en Chinchilla (Albacete).

La mercantil PROMECAL tiene como vicepresidente a Miguel Méndez Ordóñez, hijo de Antonio Miguel Méndez Pozo que además de haber ingresado en prisión condenado por el “caso de la construcción de Burgos”, mantiene intereses multimillonarios en Castilla-La Mancha y deudas, igualmente multimillonarias, con la quebrada CCM. El 80% de PROMECAL pertenece a la sociedad RIO DE LOS AUSINES SL, también propiedad de Antonio Miguel Méndez Pozo y administrada por el hijo de éste.

El 10 de noviembre de 2006, El Confidencial publicaba una noticia titulada “La Junta de Castilla-La Mancha respalda un 'minialbacete' con chalés sin agua potable”. En ese artículo se decía lo siguiente:

«La Losilla carece aún del visto bueno de la Conferencia Hidrográfica del Júcar para determinar el suministro de agua y tiene en contra a varios municipios colindantes. Sin embargo, cuenta con el total respaldo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Prueba de ello son las apariciones de Alejandro Gil, consejero de Urbanismo y Vivienda, junto a los promotores para presentar el proyecto.

Quien ostenta la promoción de los 1,2 millones de metros cuadrados de secarral donde se levantará La Losilla es una UTE (Unión Temporal del Empresas) donde Antonio Méndez Pozo, presidente del grupo mediático Promecal y muy cercano al ex presidente de la Junta José Bono, participa con un 25% junto a Moreno y Roldán, SL, promotor y constructor destacado en Albacete. En el grupo de Méndez Pozo apuntaron a este diario que “mantienen muy buenas relaciones” con los propietarios de esta empresa».

Además de que Alejandro Gil tiene un papel muy destacado en el caso de la urbanización de El Pocero en Seseña, que tan de cerca ha tocado a Bono, el de La Losilla guarda más similitudes con el aberrante PAU del Quiñón.

Igual que en Seseña, Izquierda Unida denunció el caso; igual que en Seseña, la Comisión Provincial de Urbanismo consideró inviable la aprobación de la urbanización sin informe favorable y vinculante del organismo competente, que garantizara el suministro de agua potable; e igual que en Seseña, el alcalde y los concejales de obediencia bonista que gobernaban el Ayuntamiento, ignoraron tal exigencia legal y aprobaron la urbanización de Méndez Pozo y Construcciones Moreno y Roldán.

Por el contrario, a diferencia de lo ocurrido en Seseña, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número de 2 de Albacete ha anulado el plan de reparcelación aprobado por el Ayuntamiento de Chinchilla y, además, plantea elevar una cuestión de ilegalidad ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha para la anulación de todo el PAU.

Días atrás escribí aquí , hablando de la vinculación de los amigos de Bono, Rafael Santamaría y Aurelio González Villarejo a sus nuevas adquisiciones inmobiliarias, que “ya veremos si no acaban apareciendo los de Domingo Díaz de Mera y Antonio Miguel Méndez Pozo. No ha pasado una semana y ya tenemos el nombre de Méndez Pozo revoloteando cerca del abultado patrimonio inmobiliario de los Bono.