martes, 12 de enero de 2010

Serios peligros acechan en Carranque a José Moreno, el “Pocero Bueno”

La crisis inmobiliaria, el fiasco del tejido especulativo que se ha creado en España enredando tipos de interés bajos, complicidad política y figuras jurídicas si no ignominiosas, sí confiscatorias y condenadas por el Parlamento Europeo, como es la del “agente urbanizador”; está provocando extrañas escenas.

Durante este último fin de semana quien pasara por la carretera que va de Carranque a El Viso de San Juan habrá podido ver, a la altura de la entrada a la autopista Madrid-Toledo, a Román Conde Alonso atendiendo al público ―esperando al público, habría que decir para ser exactos― en el chalet piloto de la urbanización ―también potencial, que no real― que DESARROLLOS URBAPLANING, la empresa de Aurelio González Villarejo y el citado Román Conde, tienen en el PAU de las Montanillas, en Carranque (Toledo).

El hecho es insólito en sí mismo. Contemplar al señor Consejero Delegado de URBAPLANING, con su Tuareg de más de 16 millones de pesetas aparcado a la puerta, haciendo de “vendedor” era inconcebible hace pocos meses, pero a quien conozca la alta opinión que de sí tiene este antiguo director de sucursal de Banesto, la escena le debe parecer, sencillamente, un desvarío y sin embargo ha ocurrido.

Decía en cierta ocasión un diputado uruguayo: “... Tenemos la espada de Demóstenes sobre nuestras cabezas”. Otro diputado le replicó: “¿querrá decir su señoría la espada de Damocles?”. El primero contestó: “Digo yo que en aquella época todos los griegos llevarían espada”. Pues bien, la espada de Damócles, la de Demóstenes y las de todos los demás griegos que en el Mundo han sido y son, penden juntas sobre la cabeza del grupo empresarial de Aurelio González Villarejo y penden con tanto peso y gravitan con tanta emergencia que, al parecer, ya no hay ni para pagar a una señorita que atienda a los potenciales compradores de los potenciales chalets “bioclimáticos” que potencialmente se construirán en el PAU de las Montanillas de Carranque.

Aurelio González Villarejo, confiado en la buena fortuna que debía acompañar a la gente que tan estrecha relación como él mantiene con José Bono y con José María Barreda, a la gente muy distinguida y selecta que disfrutaban ad libitum de los créditos de CCM en los buenos viejos tiempos en que la Caja, ya inexistente, era conducida con brazo recio por Hernández Moltó hasta su acabose irreversible, ha sido uno de los pocos que desde unos orígenes similares a los de Paco Hernando el Pocero, se lanzó a “pensar a lo grande” y por eso ahora está atenazado por el fiasco de INMOBILIARIA COLONIAL y su filial RIOFISA, por el hundimiento de CCM, por el concurso de acreedores, cada vez más inevitable, del aeropuerto de Ciudad Real, por la paralización del PAU de las 20.000 viviendas en Illescas, etc. etc.

En Carranque, no bostante, González Villarejo recibió una inesperada bocanada de aire, ni más ni menos que de José Moreno “El Pocero Bueno”.

Cuando este hombre apareció por el pueblo interesado en comprar suelo se rumoreó que andaba en negociaciones con González Villarejo, sobre todo porque las parcelas en cuestión estaban en el PAU de las Montanillas. No fue así. Según fuentes solventes de la localidad, el suelo que José Moreno está apalabrando en Carranque pertenece a Maximino Pérez Montero o mejor habría que decir a su empresa MAXISUELO porque esa empresa no es completamente suya, sino que la comparte con el auxiliar administrativo del Ayuntamiento, Ernesto Rodríguez Cubasvéase aquí una relación de los inmuebles acumulados e inscritos a nombre de las sociedades de este Ernesto Rodríguez durante el período 2003-07― quien parece querer permanecer discretamente ajeno a la operación, no en vano es uno de los imputados que acompañan al alcalde Pompa en los procesos que tiene abiertos.

No obstante el mayor beneficio de la virtual operación de venta de suelo a José Moreno no lo ha conseguido Rodríguez, sino González Villarejo, porque eso ha permitido a Alejandro Pompa ―siempre dócil a depende que necesitados― modificar las normas urbanísticas que, en la nueva situación, pesaban sobre el PAU de la mercantil URBAPLANING como la losa de un sepulcro.

A propuesta de la sociedad de González Villarejo y de Román Conde, el Ayuntamiento de Carranque, en sesión plenaria urgente celebrada el 26 de marzo de 2009, aprobaba con los únicos votos de Pompa y su grupo, “un aumento del parámetro de densidad residencial en la zona afectada por la modificación, debido a que la superficie de la parcela mínima pasaba de 400 m2 a 200 m2”, tal y como acredita el Acta de la sesión que se puede descargar íntegramente desde aquí. Esto permitía a González Villarejo construir dos viviendas donde se preveía una ―pasaban de 557 a 1.063― naturalmente de menor tamaño pero también de menor precio.

La modificación fue aprobada inicialmente por Pompa y su grupo aún a sabiendas de la ausencia de requisitos esenciales para ello, según advirtió el Secretario-Interventor, tales como el informe de impacto ambiental, pero la cosa debió subsanarse rápidamente, porque la “modificación puntual” se tramitó en Toledo con la celeridad que le viene resultando propia a los intereses de la gente cercana a Barreda: pongamos por caso el PAU del Pocero en Seseña o la modificación de la LOTAU que ha permitido fragmentar los terrenos del aeropuerto de Ciudad Real donde como ya he dicho, también participa Gónzález Villarejo.

Es en este punto donde las cosas se empiezan a poner peligrosas para José Morenoel Pocero Bueno”, porque con la modificación del PAU de las Montanillas las casas de González Villarejo ―si es que alguna vez se llegan a construir― entrarán en competencia directa con las de Moreno, tanto más cuanto que una parte nada despreciable del suelo de las Montanillas lo adquirió URBAPLANING mediante contratos en aportación, lo que le permite reducir casi cuanto quiera la repercusión del suelo en las casitas “bioclimáticas” que ahora pretende construir.

En Carranque entrar en conflicto con Pompa o con las personas cercanas a Pompa, como es el caso de González Villarejo y de Román Conde, no le augura una vida fácil a nadie y salvo que José Moreno haya llegado al pueblo con un salvoconducto que Pompa no pueda ignorar ―la mercantil MAXISUELO tiene su domicilio en Fuenlabrada― no me sorprenderá descubrir que la promoción del “Pocero Bueno” empiece a ahogarse en la burocracia urbanística del municipio una vez que MAXISUELO haya cobrado el precio de la compraventa, al menos hasta que URBAPLANING consiga vender la última de sus casetas “bioclimáticas” y eso puede llegar demasiado tarde para Moreno, que está topándose con demasiadas reticencias a la hora de encontrar financiación, lo que no hace previsible que los bancos o cajas vayan a ser piadosos con él si llegara a retrasarse en los pagos.

Así que ya sabe José Moreno. Si en algún sitio tiene que cuidar sus espaldas, ese es Carranque y quien avisa no es traidor, es avisador.