viernes, 7 de agosto de 2009

El Pocero responde a la noticia de la irrupción de la mafia y los “malayos” en el caso Seseña

Tras la carta remitida el pasado día 5 por el Pocero-Urdaci al diario El Mundo en relación con la información que éste había publicado sobre el pago al ex alcalde de Seseña, José Luis Martín, de 700.000 € por parte de un mafioso ligado a la 'Ndrangheta y a los círculos de Cosa Nostra en Marbella, en vísperas de la aprobación del PAU del Quiñón; hoy el director de comunicación Francisco Hernando se descuelga con una nueva carta, afirmando que el titular del pasado día 5 ―«un mafioso pagó 700.000 € al edil que ayudó a “El Pocero”»― debería figurar en «la antología de la difamación».

La razón del uso de tal calificativo en boca de una persona de tan acreditada credibilidad informativa como Urdaci, está en que no se puede establecer una relación de causa a efecto entre el pago del casi millón de € por parte del mafioso y la aprobación más que apresurada del PAU del Quiñón que José Luis Martín impulsó en el último pleno antes de las elecciones de 2003.

Sobre esto, en mi muy modesta opinión, sólo puedo dar la razón a Urdaci. Con lo sabido hasta ahora, no existe una relación de causa a efecto entre el mencionado pago y la tramitación del Quiñón. Lo que ocurre es que el titular de El Mundo no afirma tal relación.

La idea de que esos 700.000 € fueran un soborno procedente del Pocero y pagado a través de un mafioso implicado en las operaciones Malaya y Astapa, para que Martín aprobara el proyecto de Hernando, es de Urdaci y de su jefe, quienes a modo de excusatio non petita, se ponen la venda antes de recibir la pedrada.

Lo que el titular de El Mundo y el sentido común afirman, no es una relación de causa a efecto, sino una relación de probabilidad y es el Pocero y nadie más quien con su atrabiliaria reacción y con su extremo cuidado en sustituir los 700.000 €, el mafioso y Seseña, por la expresión «coincidencias temporales», ceba esa probabilidad.

Naturalmente, lo probable no es lo seguro y nadie pretende que sea así. Por esa razón Francisco Hernando “El Pocero” está en libertad y no preso, aunque eso no quiere decir que lo probable, pasada cierta línea, no sea suficiente para condenar como le podría explicar, hablando de la teoría de la adecuación en la dogmática penal, con una brillantez poco acostumbrada en la Universidad española, el catedrático de Derecho penal, Enrique Gimbernat Ordeig, por cierto, miembro del Consejo Editorial de El Mundo.

De todos modos, en el contenido de la carta enviada por Urdaci a los medios hay una cosa que llama poderosamente la atención. Según el Director de Comunicación del Pocero, Caja Castilla-La Mancha y Francisco Hernando nunca han tenido nada que ver. Concretamente, en la carta de Urdaci se lee lo siguiente: «Insistimos en que la Caja de Castilla La Mancha nunca ha financiado el Residencial, en ninguna de sus fases. Falta usted a la verdad cuando afirma lo contrario».

Como no sé cuáles han sido los flujos de capital entre las empresas de Hernando y no puedo saber si el dinero salido de CCM fue a parar al engendro urbanístico de Seseña, al transatlántico de recreo Clarena II, a la escuadrilla de aviones o al patético pleito de Puerto Portals, no voy a decir que, en sus exactos términos, la afirmación de Urdaci sea falsa, pero lo que sí se puede afirmar es que el Pocero ha recibido dinero de CCM y lo ha hecho hasta que Hernández Moltó rompió relaciones con él.

Para atestiguarlo voy a citar parte de un artículo ―el texto íntegro se puede descargar desde aquí― aparecido en el diario digital de Pedro Aparicio que, no sé si voluntariamente o por descuido, ha sobrevivido a la purga staliniaca de documentos sucedida en los archivos de PRNOTICIAS tras su conversión a la causa poceril.

El día 1 de diciembre del 2006, bajo el título: «La Caja Castilla-La Mancha rompe con el Pocero» el mencionado Pedro Aparicio escribía lo siguiente: «Caja Castilla La Mancha ha retirado la financiación a la constructora ONDE 2000 que en estos momentos está levantando en la localidad toledana de Seseña un residencial de 13.508 viviendas. Como ya publicó PRNoticias el pasado 2 de noviembre, CCM no sólo le denegó a Hernando hace meses una nueva línea de Crédito sino que resolvió con éste todas las operaciones que tenía abiertas con la Entidad, lo que provocó el enfado del constructor que salió de las oficinas dando gritos y ya ha emprendido acciones judiciales contra el presidente de la Caja, Juan Pedro Hernández Moltó, contra el Secretario General, Alejandro López Hernández y contra la propia Caja».

El jueves 2 de noviembre de 2006 El Confidencial, con el título «Testosterona, gritos y una línea de crédito: 'El Pocero' se enfrentó con Moltó para conseguir más financiación de Caja Castilla-La Mancha», publicaba lo siguiente: «El promotor inmobiliario conminó a Moltó para que CCM le abriera una nueva línea de crédito... Pero Moltó tuvo que cortar sus aspiraciones de plano: la caja no estaba en disposición de asumir más riesgos con su cliente... Lo que parecía un encuentro informal para hablar someramente de dinero terminó casi en una refriega. Francisco Hernando perdió la compostura y Moltó aparcó su habitual tranquilidad después de oír cómo el promotor se dirigía a él con palabras gruesas, en tono amenazante, mientras abandonaba el despacho».

Lo más interesante de esto, no obstante, fueron las declaraciones hechas por el ahora destituido Juan Pedro Hernández Moltó al diario Las Provincias el día 26 de noviembre del 2006. Preguntado Moltó por las acciones legales emprendidas contra él por el Pocero después de que se le negara una nueva línea de crédito y de que se resolvieran las operaciones pendientes de éste con CCM, Moltó fue claro como pocas veces se puede ser claro en este Mundo: «“El que la hace que la pague y que la pague rápido y suficientemente”. Considera que al negocio no le van bien los exhibicionistas, “la ostentación es un mal aliado del empresario”».

En las fechas en que Moltó hacía estas declaraciones, el Pocero ya se había convertido en un hombre famoso y ya habían salido a la luz pública sus máquinas haciendo millonarias obras en el hipódromo de José Bono.

El pecado del Pocero, para Moltó, no fue embarcarse en una pretensión demente, porque como ahora sabemos, Moltó ha sido un hombre de largueza acreditada con proyectos inmobiliarios demenciales cuando no señaladamente delictivos ―véase la financiación a las empresas de Roca o los 30 Millones de € concedidos y renovados por dos veces, la última en vísperas de la intervención, a PUERTA ORO TOLEDO, una empresa del “malayo” Pedro Román Zurdo, propietaria de la finca Alcalvín en Bargas (Toledo)― sino ser ostentoso, indiscreto y haber atraído la atención pública sobre los enjuagues de Seseña, sobre la actuación de la Junta de Comunidades manchega y sobre el negocio hípico que Bono tiene en las proximidades de Toledo.

Ahora, ni Urdaci ni el Pocero pueden evitar que se sepa que en el caso Seseña han irrumpido estrepitosamente la mafia y los malayos y que Seseña ya es otra “X” en el mapa toledano de la “Conexión Malaya” que vengo, desde hace tiempo, dibujando en esta página. El Pocero no puede evitar que el dedo acusador de estos datos haga que todas las miradas se vuelvan hacia él y por eso, si Francisco Hernando no tiene nada que ver con la mafia y con los malayos, más le valdría demostrarlo aunque la ley no le obligue a ello porque, faltaría más, goza de los beneficios del principio de presunción de inocencia, entre los cuales, desgraciadamente, no está el de no ser sospechoso.