viernes, 19 de junio de 2009

La importancia de la televisión de Castilla-La Mancha en una región con la cuarta parte de su población analfabeta

Mientras los brotes verdes de la economía castellano-manchega retoñan entre los escombros ―la vida se abre paso incluso a través del hormigón― según se aprecia en las fotografías, correspondientes al semiabandonado PAU de las Montanillas en Carranque, desarrollado por URBAPLANING, la empresa de Aurelio González Villarejo, el mismo conocido empresario que, además de ser amigo personal de Bono, está presente en todos los grandes fiascos inmobiliarios y financieros de la región y en algunos de fuera de ella, como es el caso de INMOBILIARIA COLONIAL; ayer se producía en el Parlamento regional un agrio debate relacionado con el incendio de Guadalajara pero, también, con la televisión regional.

Esta entidad pública dirigida por Jordi García Candau, especializada en la retransmisión de corridas de toros, certámenes de coros y danzas, fiestas patronales y hagiográficos reportajes sobre la ubérrima y sonriente realidad oficial del gobierno de Bon... digo de Barreda; está recibiendo subvenciones de 59 Millones de Euros y pagando a algunos de sus directivos sueldos anuales de 70.000 € (unos once millones y medio, largos, de Pts.) pero detalles al margen, hay que reconocer a las cosas la importancia que tienen y en Castilla-La Mancha, las imágenes tienen mucha importancia ¿Por qué? Pues porque ―según datos del INE publicados en 2006― en esta región el 20,78% de la población mayor de 16 años es analfabeta o no tiene ninguna clase de estudios y, además, resulta que Castilla-La Mancha va de largo a la cabeza del analfabetismo en España, sólo superada en un escaso 1% por Extremadura.

Para ese casi 21% de personas incapacitadas de tener otra fuente de información que no sean sus propios ojos y oídos, las imágenes de televisión tienen una gran importancia, una consistencia material. Son capaces de alterar la realidad del Mundo, de modificar el pasado y de ocultar el futuro.

De esta forma se explica que el Gobierno de Barreda no repare en gastos y que las últimas noticias sobre el Pocero, pongo por caso, ampliamente cubiertas por los medios de comunicación nacional, hayan merecido sólo escasos segundos en la televisión regional. Así también se explica que lo de CCM haya sido, más o menos, un liviano desajuste contable provocado por la crisis de Estados Unidos y no una quiebra o ya veremos si no un puro y simple saqueo planificado y sostenido en el tiempo.

Reconozco que ese 21% de analfabetos me resulta una cifra insultante y además muy disminuida porque si unos ciertos años de escuela, ya no es analfabetismo, sí que se le parece mucho. A eso se le suele llamar analfabetismo funcional y de éste no tenemos cifras.

Treinta y un años después de que se haya aprobado la constitución, que casi una cuarta parte de la población de Castilla-La Mancha siga calificándose de analfabeta es un oprobio pero, además, sólo puede comprenderse como un fenómeno, no sólo consentido, sino alimentado cuidadosamente por las instancias gubernamentales de la región, por este bonismo-barredismo tan jovial y poético que suele llamar a los planes de especulación urbanística, vertebración; y a los engendros de trece mil viviendas en medio de los páramos despoblados o a los campos de golf regentados por detenidos en la Operación Malaya, desarrollo sostenible.

Así las cosas ¿qué puede extrañar que el Director del Centro Nacional de Inteligencia, criado en los arcanos políticos de Castilla-La Mancha y cuñado ―en cuarto grado de afinidad, pero a fin de cuentas, cuñado― de Bono, se dedique, según dicen, a traficar con patatas?