martes, 23 de junio de 2009

El entorno de Bono continúa desmoronándose. Las empresas de Aurelio González Villarejo podrían estar al borde de la quiebra

Hoy el diario NEGOCIO dedica un amplio artículo a lo que, a todas luces, parecen ser las vísperas de la quiebra ―actualmente se llama concurso de acreedores― del GRUPO G.V., es decir, de la trama, tejido o urdimbre empresarial creada por Aurelio González Villarejo, hombre de orígenes similares a los del Pocero, pero que al contrario que éste, está generosamente adornado por la virtud de la discreción.

Al constructor, fiel amigo de José Bono, las cosas se le están poniendo realmente difíciles y no sólo por el fiasco de su participación, junto a Luis Portillo, en el asalto y posterior demolición de INMOBILIARIA COLONIAL, sino porque también está siendo arrastrado por el fracaso de su aventura ciudadrealeña en el aeropuerto de esa capital y en el complejo residencial aledaño: El Reino de Don Quijote.

Estos, no obstante, no son los únicos negocios del empresario conquense que amenazan ruina. Otros de menor volumen, como el PAU de Las Montanillas en Carranque (Toledo) ya están en situación de semiabandono o de abandono completo, lo cual no es raro teniendo presente el endeudamiento insostenible que reflejan las cuentas de DESARROLLOS URBAPLANING, la sociedad de González Villarejo con la que éste actúa en el citado PAU y también, con la que pretendía trabajar en el de las 24.000 viviendas de Illescas, también en Toledo.

Los propietarios de terrenos afectados por los PAUs de González Villarejo en Carranque deberían ir preocupándose seriamente de su situación si es que aún no han cobrado íntegramente el precio de los suelos que le vendieron. Las fauces de los bancos acreedores ya están abiertas y si, según informa NEGOCIO, el propio González Villarejo no contempla la inmediata presentación del concurso de acreedores, muy bien pudiera pasar que un tercero sí lo presentara.

De paso, también deberían hacer lo propio aquellos otros labradores que vendieron suelo en el campo de golf de PEYBER y que acordaron el aplazamiento de pagos, porque ese PAU hace tiempo que fue aprobado definitivamente y, por lo tanto, está cumplida la condición que dejaba en suspenso los últimos plazos de las compraventas acordadas con VILLA ROMANA GOF la cual, si aún no ha liquidado esas deudas, podría estar violando sus obligaciones contractuales.

En cualquier caso, lo que esta noticia pone de manifiesto es el rápido deterioro de la maquinaria de poder económico y político construida por, o en torno a, José Bono. La dentellada de los acreedores no sólo amenaza a González Villarejo. Méndez Pozo, Díaz de Mera, los Nozaleda... Están sufriendo la misma maldición causada por las aventuras megalómanas, dicen que de Luis Portillo, aunque no tengo para mí que sea Luis Portillo el cerebro de tales aventuras, sino tal vez, su instrumento.

En el terreno político la situación no es mejor y hoy mismo El País publica el acta de defunción ―en sentido figurado, se entiende― del director del CNI. Como sabemos, Alberto Saiz es un leal hombre de Bono, puesto al frente de los servicios de espionaje españoles por el propio Bono y que, además, tiene lazos familiares con él.

Si algo proporciona poder en este mundo, eso es la información y más aún, la información confidencial o secreta. Bono, que será lo que sea, pero en modo alguno una persona corta de entendederas, sino todo lo contrario, más listo, muy de largo, que el hambre; según llegó a Madrid y ocupó el Ministerio de Defensa, se apresuró a tomar posiciones en cotas estratégicas. HISPASAT, ahora presidida por Petra Mateos, fue una, pero sobre todo, ante todas las cosas, se enseñoreó del CNI poniendo allá, no sólo a un familiar, sino a quien le debía todo, a quien había pasado desde la gris existencia de un perito agrónomo hasta una de las consejerías del gobierno de Castilla-La Mancha y eso gracias a la decisión de su primo político.

Como ya he dicho, cuando Bono se cayó del Ministerio de Defensa, empujado por el ímpetu arrollador del Pocero, consiguió salvar los bártulos en su práctica totalidad. Su primo político continuó al frente del CNI; el satélite de comunicaciones español, en las diestras manos de Petra Mateos; y las fastuosas tajadas urbanísticas de Castilla-La Mancha, firmemente aferradas por el estrecho círculo de sus amigos constructores: Díaz de Mera, Méndez Pozo, Barco Fernández y Aurelio González Villarejo, todos ellos subvencionados o financiados, con generosidad autodestructiva, a costa de los dineros de CAJA CASTILLA LA MANCHA, ésta también en manos de otro leal de Bono: Juan Pedro Hernández Moltó.

Pero he aquí que de repente Hernández Moltó ha sido puesto de patitas en la calle por el Banco de España; los constructores aúlicos de Castilla-La Mancha parecen deambular cual almas enajenadas sin acabar de comprender lo que les está pasando; al Director del CNI, al primo político, le hacen pasar por la plancha y ahora, en el agua, chapotea un poco antes de hundirse. Para colmo, se ha sabido de las extrañas asociaciones mercantiles de Petra Mateos Aparicio-Morales con un socio de Juan Antonio Roca Nicolás, el paradigma de la delincuencia económica española y aunque es cierto que nadie parece reparar en la presidenta de TELECOM CASTILLA-LA MANCHA, tampoco nadie debería apostar a que en ese cielo, no truene truene en cualquier momento.

Todos estos y algunos otros, seguro que en su día pensaron, muy satisfechos de sí mismos, que quien tiene padrino se bautiza. La cosa, ahora, está en saber qué piensa hacer ese padrino. Aún no se le ha oído «ni mu» en relación con el asunto de Alberto Saiz, pero del Pocero sí tiene declarado que no le conoce.