lunes, 27 de abril de 2009

Tras la epidemia del golf, la pandemia de los aeropuertos. García Page, plenipotenciario del PSOE para Seseña, impulsará “sigilosamente” uno en Toledo

No hay límites para los hombres que piensan en términos de continentes. Los campos de golf se han convertido ya en una minucia irrelevante y ahora, de lo que se trata es de sembrar el suelo de aeropuertos.

La aventura parece descabellada pero a diferencia de los desheredados segundones y bastardos que en el siglo XV se adueñaron de mundos nuevos y viejos poniendo en el envite vidas, ya que no haciendas; los tahúres de la modernidad juegan con las cartas políticas marcadas. No hay “aventura”, es decir, empresa de final incierto, sino confusión entre la Ley y el negocio y entre el Legislador y los limitados protagonistas del favor político decididos a obtener beneficios, sí o también.

En fin, a lo que iba, que para los próximos años, en un radio escaso de treinta kilómetros a partir de Madrid, están previstos o se pretenden tres nuevos aeropuertos. El pasado día 22 “El Mundo” daba la noticia de que el de El Alamo-Casarrubios comenzará a construirse en el 2010 y eso una vez que José Blanco, el nuevo Ministro de Fomento haya desbloqueado los proyectos de Esperanza Aguirre.

En la misma noticia también se hace referencia a la intención de la Comunidad de Madrid de tener preparado y en marcha el aeropuerto de Campo Real, a unos cuantos kilómetros al sur de Alcalá de Henares, para el 2020

Por otra parte ABC, hoy mismo, recoge unas declaraciones de Emiliano García Page (con ge, lo cual no es puntualización baladí, porque como él muy bien sabe, en su familia existe cierta polémica con la ge y con la jota que se viene arrastrando desde hace tiempo por los registros civiles) Precedidas por otras de José Manuel Tofiño, alcalde de Illescas y presidente de la Diputación de Toledo –que parece estar perdiendo la fe en Rumanía– Según las cuales él, Page, no sólo apoyará, sino que intentará “alentar” la construcción de otro aeropuerto en Toledo, inicialmente en el ya castigado triángulo que forman Illescas, Carranque y El Viso de San Juan.

Al respecto, las declaraciones de este hombre, que en su día fue designado plenipotenciario del PSOE toledano para el caso de “El Pocero”, son un ejemplo magistral, no sé si de amenaza, de coacción o de la más descarnada sinceridad.

Dice Page, hablando de su apoyo y aliento a este nuevo proyecto: “No sólo apoyo un aeropuerto para la provincia de Toledo, sino que lo voy a intentar alentar. Pero con mucho sigilo, porque ahora los aviones ya no hacen ruido, ni al despegar ni al aterrizar. Desde luego sobra ruido en esto, porque no ayuda. Vamos a intentar que el procedimiento sea como un vuelo sin motor, silencioso, sigiloso...”

No sé, tampoco, si la metáfora del vuelo sin motor es la más apropiada a la vista de lo que está sucediendo con el Aeropuerto de Ciudad Real. Puede que más exacto sea decir que va a intentar que el procedimiento sea como una alimaña que acecha a su presa “silenciosa, sigilosa...”

En cualquier caso, pocas veces un “responsable político” alcanza cotas tan altas de desabrida franqueza porque lo que Page está diciendo es que el derecho fundamental a la libre información, a la participación en los asuntos públicos y a la publicidad de la actuación de las Administraciones, no ayuda, sino que estorba y que, por eso, aunque la Ley obligue a esas Administraciones a respetar en sus relaciones con los ciudadanos los principios jurídicos de transparencia y de participación, él va a procurar que todo el procedimiento transcurra “sigilosamente” es decir, a oscuras, sin publicidad y sin participación.

Como Emiliano García Page no ha sido obligado a dimitir fulminantemente de todos sus cargos políticos y públicos, ni lo va a ser, debo concluir que hombres de su talla son los que estos tiempos de oscuridad demandan y merecen.