viernes, 20 de febrero de 2009

La Agencia Fich califica la deuda de CCM como «bono basura» y el Banco de España mantiene a la Caja artificialmente viva

Desde luego, parece claro que la situación está acelerándose de tal forma que difícilmente la absorción de CCM por la andaluza UNICAJA podrá ser otra otra cosa que un mero acto formal. No hay tiempo para algo que no sea guardar unas precarias apariencias. Después vendrán los números, la evaluación del «agujero» creado en CCM por la gestión de Hernández Moltó (en la foto junto al consejero tránsfuga Germán Chamón) De Tomás Vidal, de Rodríguez Holgado, etc. etc. Ahora sólo es momento de cambiar el nomen iuris de la entidad, endosársela a los andaluces sin más tardanza y esperar que el dinero público tape las vergüenzas que, de salir a la luz, no es nada improbable que acabaran empujando a más de uno de esos gestores de lo ajeno, tan satisfechos y envanecidos por la contemplación de sus propias prendas, hasta el banquillo de los acusados.

Decía que el colapso de CCM va demasiado deprisa porque ayer la agencia FITCH calificó la deuda de CCM como «bono basura». Concretamente, la Caja pasó de una puntuación BBB+ a BB+, muy por debajo de como se encontraba el BANESTO de Mario Conde cuando fue intervenido.

Hoy, El Confidencial, viene a decir que la Caja de Hernández Moltó está en coma vegetativo y que su vida se mantiene artificialmente gracias a la «ventanilla de urgencia» del Banco de España. De hecho, este mismo diario cita fuentes del Banco de España según las cuales a CCM «se le presta lo imprescindible para seguir operando, teniendo en cuenta el riesgo asumido»

Las mismas fuentes, según El Confidencial, consideran «ridícula» la cifra de 900 o 1.000 millones de Euros que, según noticias aparecidas ayer, estaría exigiendo UNICAJA para poder iniciar la absorción, y no por excesiva, la cifra digo, sino por ínfima: «si esas fueran todas sus necesidades de recursos, CCM no sólo no tendría ninguna crisis, sino que estaría viviendo en el mejor de los mundos».

«La realidad ―siguen diciendo las fuentes de El Confidencial― Es que Caja Castilla-La Mancha tendría que haber sido intervenida hace ya tiempo, desde luego nada más conocerse los datos de cierre del ejercicio 2008, porque estaba claro que entonces ya no cubría el coeficiente de solvencia».

Lo indiscutible es que, sin bien se han publicado noticias que aseguraban que Miguel Angel Fernández Ordóñez ya había advertido a CCM que no estaba dispuesto a esperar mucho más; la intervención no se ha producido.

Las razones que está dando la prensa de esto, parecen muy de sentido común. Básicamente se trataría de eludir el escándalo de ver en estos momentos «quebrar» a una entidad financiera ligada al partido del Gobierno y, además, gestionada por un hombre puesto allí por la decisión personal del actual Presidente del Congreso de los Diputados que, por si alguien no capta la indirecta, no es otro que José Bono.

Sin embargo la cuestión puede ser más compleja. La agencia FICH justificaba la devaluación en la calificación de la Caja, por la excesiva exposición al sector inmobiliario, pero CCM no se ha expuesto excesivamente a un indeterminado, general y abstracto «sector inmobiliario», sino a un sector inmobiliario que tiene nombres y apellidos conocidos: Enrique Ventero, Aurelio González Villarejo, Domingo Díaz de Mera, “Michel” Méndez Pozo, Luis Nozaleda, Román Sanahuja, Antonio e Ignacio Barco Fernández, Ricardo Díaz Bermejo y Jesús María Gallego Peinado, Juan Antonio Roca Nicolás, su socio Juan María López Alvarez...

Sabemos que solo tres nombres de la anterior lista: Domingo Díaz de Mera, Barco Fernández y Román Sanahuja ya consumían más del 40% de los recursos propios de la Caja. Sabemos que de los nombres citados, Díaz de Mera, Enrique Ventero, Gallego Peinado, Roca Nicolás y Román Sanahuja tienen procesos abiertos por algún tipo de corrupción política, urbanística o societaria y sabemos, además, que los negocios hechos con Juan Antonio Roca y con Enrique Ventero unen a CCM con el corazón del más escandaloso y sostenido en el tiempo caso de corrupción destapado en España, al menos hasta la Operación Gürtel.

Cuando hablamos de un genérico «sector inmobiliario» Hernández Moltó se nos aparece como uno de tantos gestores incompetentes, al parecer no dotados de órganos para la prudencia. Cuando descendemos hasta lo contingente, la pregunta a la que hay que dar respuesta es si Hernández Moltó y quienes le han colocado donde está y le han sostenido allí, lo que han hecho es convertir a CCM en el instrumento financiero de una organización de delincuentes, en un puchero de libre disposición para los amigos de Presidencia, en una res derelicta de la que cualquiera que pasara cerca podía agarrar cuanto se le antojara o en todo junto a la vez.

¡Ah, pero no! Aquí no pasa nada, Señora Baronesa. Todo esto sólo es una brutal y maledicente campaña de desprestigio y Hernández Moltó jamás ocupará el sitio que una vez ocupó Mariano Rubio.